A veces se dice que, en el cine, solamente existen dos géneros: documental y ficción. Desde una postura meramente práctica, esto podría ser cierto. Pero si reflexionamos un poco más, nos encontramos con ciertos matices: la primera parte necesariamente desde una representación de la realidad, mientras que en el segundo hay decisiones editoriales que son selectivas con esa misma realidad. Dicho de otra forma: cada una tiene algo de la otra.
Si bien esto establece que la frontera entre documental y ficción es más delgada y frágil de lo que pensamos convencionalmente, existen películas que, con audacia provocadora, transitan entre ambos lados, en lo que algunos llaman docuficción. Un ejemplo reciente –y notable– es Mis cuatro hijas (2023), película de la cineasta tunecina Kaouther Ben Hania que está ahora mismo en nuestra cartelera de estrenos.
La película trata sobre una mujer, Olfa, madre de cuatro hijas cuya vida cambia para siempre cuando las dos mayores desaparecen sin dejar rastro. Para contar su historia, Olfa y la directora hacen un experimento: recurrir a actrices profesionales para interpretar a sus hijas desaparecidas en la narración. Es un documental que también integra frontalmente un elemento de ficción. Esto abre puertas a reflexiones y confrontaciones sobre sus vidas, experiencias, expectativas y valores que, de otra forma, no hubieran sido posibles.

Se trata de un recurso valiente y confrontacional que no es fácil de implementar. Sin embargo, cuando se logra, resulta en algunas de las películas más fascinantes y enriquecedoras que verás en tu vida. Por ello, para que te animes a venir a Film Club Café a ver Mis cuatro hijas, te recomendamos aquí otras tres películas que desdibujan las fronteras entre documental y ficción.
Y ojo, no nos referimos a falsos documentales o mockumentaries, ni a películas de “metraje encontrado” o found footage (que a final de cuentas, son ficción disfrazadas de documentales en forma o contenido). Hablamos de propuestas que intencionalmente derrumban esta barrera para proponer reflexiones más profundas.
TRES PELÍCULAS DE DOCUFICCIÓN QUE DESDIBUJAN LAS FRONTERAS ENTRE DOCUMENTAL Y FICCIÓN
PRIMER PLANO (IRÁN, 1990)
Imposible hablar del experimento realizado por Mis cuatro hijas sin citar este clásico del cineasta iraní Abbas Kiarostami. Primer plano (mejor conocida por su título internacional, Close-Up) es una película que parte de la increíble historia verídica de Hossain Sabzian, un cinéfilo que engañó a una familia de clase media al hacerles creer que él era el cineasta Mohsen Makhmalbaf para beneficiarse de ellos. Eventualmente, Sabzian es descubierto y termina en la cárcel.
La película es, en parte, un documental sobre el juicio, pero también es una reconstrucción de los hechos que condujeron a él, con todos los participantes interpretándose a sí mismos, realizando algunas pequeñas concesiones en el camino. Es en esta tensión de la docuficción entre documental y ficción que se revelan deseos, ilusiones, motivaciones y valores, cosas que jamás podrían vislumbrarse en el artículo de periódico que inspiró a Kiarostami a contar la historia.
Primer plano es una de esas grandes películas que no están disponibles en streaming, pero sí en DVD y Blu-ray. Puedes encontrarla en nuestro catálogo para rentar y llevarte para ver en tu casa.

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EL AGENTE TOPO (CHILE, EUA, ALEMANIA, 2020)
Un hombre de la tercera edad (Sergio Chamy) es contratado por un investigador privado (Rómulo Aitken) para hacerse pasar como un huésped en un asilo, luego de rumores de que la madre de una clienta está siendo maltratada por el personal. Una premisa que, por sí sola, daría para una ingeniosa película de espionaje.
Excepto que la misión de Sergio no es verdad. Aunque él no lo sabe. En realidad, es el pretexto narrativo que la directora, Maite Alberdi, ideó para arrojar luz sobre otra cosa más importante: la soledad, pero también alegría y dignidad, con la que hombres y mujeres de la tercera edad llevan sus vidas en un asilo de Chile.
Puedes ver El agente topo en Netflix.
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FLEE: HUYENDO DE CASA (DINAMARCA, FRANCIA, NORUEGA, 2021)
Dado que el documental suele ser asociado con sus aproximaciones naturalistas y objetivas a la realidad –el pensamiento de “mosca en la pared”–, la animación no podría parecer más una herramienta más antitética para realizar uno. ¿Pero qué se hace cuando hay que representar algo que la cámara simplemente no puede captar?
En Flee: Huyendo de casa, ese algo son las memorias y los sentimientos de Amin Nawabi, un hombre afgano refugiado en Dinamarca que cuenta su historia de vida, pasando por la huida de su país a la dolorosa separación de su familia y sus difíciles experiencias como inmigrante y hombre homosexual. Trazos y colores reconstruyen los recuerdos de los que no hay otros testimonios, y revelan las emociones del sufrimiento y la esperanza.
Puedes rentar Flee en Apple TV y plataformas similares.
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