A lo largo de la historia del cine, han existido diversos movimientos de vanguardia como el Expresionismo alemán o el Neorrealismo italiano en la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, pocos de los posteriores a la Nueva Ola del cine francés de los 60 han sido tan significativos como Dogma 95 (o Dogme 95), lanzado y popularizado por los cineastas daneses Lars von Trier y Thomas Vinterberg.
Se trata de uno de los movimientos más radicales, alrededor del cine de finales del siglo XX y en los albores de la era digital, pero también uno tan polémico y contradictorio como influyente.
Para conocer de dónde vino, el contexto que lo enmarcó y el legado que ha tenido Dogma 95, en Film Club Café preparamos esta pequeña guía para ti. Ten en cuenta que muchas de las películas del movimiento no están disponibles para ver en streaming. Sin embargo, podrás encontrar varias de ellas en el catálogo de nuestra videoteca en DVD, para rentar y ver en tu casa si cuentas con tu membresía.

TODO SOBRE EL MOVIMIENTO DOGMA 95
- ¿Qué fue Dogme 95? Influencias y contexto
- Cineastas y películas clave
- Legado del movimiento Dogma 95
¿QUÉ FUE DOGME 95? INFLUENCIAS Y CONTEXTO
Dogma 95, o Dogme 95, fue un movimiento cinematográfico de vanguardia iniciado en 1995 por los cineastas daneses Lars von Trier y Thomas Vinterberg (y posteriormente integrado también por Kristian Levring y Søren Kragh-Jacobsen). El movimiento fue anunciado por von Trier y Vinterberg en París durante la conferencia Le cinéma vers son deuxième siècle (El cine hacia su segundo siglo, en traducción al español), el 13 de marzo de 1995, que conmemoraba el primer siglo de existencia del cine, y donde los directores repartieron panfletos con su manifiesto y con una serie de reglas para filmar que llamaron “voto de castidad”.
El movimiento surgió en respuesta, principalmente, a tres cosas. Primordialmente, fue una reacción a los blockbusters, expresiones cinematográficas de entretenimiento puro cuyos grandes presupuestos, complejos efectos especiales y artificio en general habían dominado durante las dos décadas previas, alejando al cine de su autenticidad artística. En paralelo, se anticiparon a lo que definían como una “tormenta tecnológica” que vaticinaba la democratización del cine (lo que resultó cierto con la eventual popularización del video digital, no mucho después).
Paradójicamente, y a pesar de tomar evidente inspiración de la Nueva Ola de cine francés (o Nouvelle Vague), Dogme 95 fue abiertamente opositor del cine de autor que popularizó el movimiento francés de los años 60, pues lo consideraban burgués. En su manifiesto expresaban:
“La ola nunca fue más fuerte que los hombres detrás suyo. El propio cine antiburgués se volvió burgués, puesto que los fundamentos en que se basan sus teorías fueron la percepción burguesa del arte. El concepto de autor fue mero romanticismo burgués desde el comienzo y, por lo tanto, ¡falso!
Para Dogme 95, el cine no es individual”.
El movimiento no fue exclusivo de estos cineastas daneses, sino que se extendió a todos los artistas que quisieran atenerse a las reglas del “voto de castidad”. Las películas realizadas bajo tales preceptos eran también nombradas dentro de una serie (Dogme #1, #2 y así sucesivamente) y recibían un “certificado de autenticidad” firmado por von Trier, Vinterberg, Levring y Kragh-Jacobsen.
Dicho lo anterior, muy pocas películas cumplían con todos los requisitos del “voto de castidad”, e incluso varios de los cineastas que encabezaban el movimiento rompían al menos una de las reglas. Por ello, Dogma 95 ha llegado a ser criticado como mera provocación performática. El movimiento fue dado por terminado una década después de su lanzamiento, en 2005.
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¿CUÁLES ERAN LAS REGLAS DEL MOVIMIENTO?
Dogma 95 tenía una lista de 10 reglas estrictas para filmar, también conocidas como el “voto de castidad” del movimiento, alineadas con el objetivo de regresar al cine a un terreno más auténtico y naturalista (en contraposición a lo que llamaban “cine de la ilusión”).
Estas eran las reglas del Voto de castidad:
- El rodaje debe realizarse en locación. Los props y decorados no deben ser traídos a la locación (si se requiere un prop particular para fines de la historia, debe elegirse una locación donde pueda encontrarse);
- El sonido nunca debe producirse aparte de la imagen, ni viceversa (la música no debe utilizarse a menos que ocurra donde la escena está siendo filmada);
- Debe filmarse con cámara en mano. Cualquier movimiento o inmovilidad posibilitada por la mano es permitida (la película no debe suceder donde la cámara se encuentra, sino que la filmación debe hacerse donde la película sucede);
- La película debe ser en color. No se acepta iluminación especial (si hay muy poca luz para exponer la escena, debe ser cortada o colocarse una sola lámpara sobre la cámara);
- La manipulación óptica y filtros están prohibidos;
- La película no puede contener acción superficial (no puede haber asesinatos, armas, etc.);
- La alienación temporal y geográfica están prohibidas (es decir, la película sucede aquí y ahora);
- No se permiten películas de género;
- El formato de la película debe ser Académico de 35mm;
- El director no debe recibir crédito.
Y el Voto de castidad concluye:
“Además, juro como director abstenerme del gusto personal. He dejado de ser un artista. Juro abstenerme de crear una ‘obra’, pues considero el instante como más importante que el todo. Mi meta suprema es extraer la verdad de mis personajes y escenas. Juro conseguirlo por todos los medios disponibles a costa de toda noción del buen gusto y toda consideración estética”.
CINEASTAS Y PELÍCULAS CLAVE
Oficialmente, sólo 35 películas en total recibieron un certificado de autenticidad de Dogme 95, si bien la inmensa mayoría no cumplían con todas las 10 reglas del Voto de castidad al pie de la letra. Incluso las dos primeras, de Vinterberg y von Trier, rompieron por lo menos una de las reglas.
Por otro lado, hay películas asociadas al movimiento por su director, como Contra viento y marea (Breaking the Waves, Dinamarca, 1996) o Bailando en la oscuridad (Dancer in the Dark, Dinamarca, 2000)—ambas de Lars von Trier—que no son oficialmente reconocidas como Dogma 95.
Cabe recordar que el movimiento no fue exclusivo de Dinamarca, sino que se extendió a varios otros cineastas en el mundo.
Algunas de las películas esenciales o más representativas de Dogma 95 son:
- Dogme #1: Festen: La celebración (Dir. Thomas Vinterberg, Dinamarca, 1998)
- Dogme #2: Los idiotas (Dir. Lars von Trier, Dinamarca, 1998)
- Dogme #3: Secretos de familia (Dir. Søren Kragh-Jacobsen, Dinamarca, 1999)
- Dogme #4: Viva el rey (Dir. Kristian Levring, Dinamarca, 2000)
- Dogme #6: Julien Donkey-Boy (Dir. Harmony Korine, Estados Unidos, 1999)
- Dogme #9: Italiano para principiantes (Dir. Lone Scherfig, Dinamarca, 2000)
- Dogme #22: Érase otra vez (Dir. Juan Pinzás, España, 1999)
- Dogme #28: A corazón abierto (Dir. Susanne Bier, Dinamarca, 2002)
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LEGADO DEL MOVIMIENTO DOGMA 95
Dada la inconsistencia entre los cineastas afiliados al movimiento—entre varios otros motivos—, Dogma 95 fue declarado muerto en 2005, tan solo 10 años después de ser anunciado al mundo.
Sin embargo, la “tormenta tecnológica” que anticipaban los colocó, precisamente, a la vanguardia de la revolución digital que, en más de un modo, democratizó la producción cinematográfica. Las cámaras digitales—y eventualmente, los smartphones—abrieron las posibilidades de lo que soñaba la Nueva Ola de cine francés: tomar una cámara, salir a la calle y filmar una película.
Esto tuvo eco en una nueva generación de cineastas independientes, como el estadounidense Sean Baker, que realizó con iPhone algunas de sus películas más emblemáticas como Tangerine (EUA, 2015). Sin embargo, dicho impacto también pudo verse en cineastas consagrados como David Lynch, quien realizó su última película en video digital, aprovechando la versatilidad que el formato le facilitaba para mantener la espontaneidad.
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Ideológicamente, los fundamentos y reglas de Dogme 95, en su reacción contra el cine industrial, presentaban un rechazo tácito a las temáticas predominantes en él. Dicho de otra forma, entre líneas, el movimiento proponía un regreso al realismo y a los personajes, abordando tabúes e incomodando a la audiencia, más allá del puro espectáculo escapista.
Y como suele ser con todo movimiento, los preceptos de Dogma 95 fueron eventualmente asimilados por el establishment de alguna forma u otra. Que el consagrado Michael Mann hiciera Colateral (EUA, 2004) en video digital con Tom Cruise y Jamie Foxx ya auguraba que, más allá de vanguardistas, se volverían la norma tarde o temprano. Una vez más, el cine necesitaría otra convulsión.
¿QUÉ ES DOGMA 25?
Presentado por un nuevo grupo de cineastas en el marco del Festival de Cannes 2025, Dogme 25 o Dogma 25 es un movimiento cinematográfico tanto heredero como homenaje y evolución de Dogme 95, en respuesta a los nuevos desafíos tecnológicos del cine como arte. Entre ellos: la Inteligencia Artificial generativa.
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El movimiento también cuenta con su propio voto de castidad con 10 reglas, con miras a certificar sus primeras cinco películas en la primavera de 2026. Las reglas son:
- El guión debe ser original y escrito a mano por el director. Nos comprometemos a escribir el guión a mano para cultivar el tipo de intuición que fluye más libremente desde el sueño, canalizado por la mano hacia el papel;
- Al menos la mitad de la película debe carecer de diálogos. Insistimos en un acercamiento cinematográfico a la producción, pues creemos en la narración visual y tenemos fe en el público;
- El internet está prohibido en todos los procesos creativos. Nos comprometemos a producir películas que dependan de gente real en nuestra realidad física, en vez de una digital imbuida con algoritmos.
- Sólo aceptaremos fondos siempre que no impongan condiciones para alterar el contenido. Asumimos la responsabilidad de mantener los presupuestos bajos para que el equipo retenga la decisión final en cuestiones artísticas;
- No más de 10 personas detrás de la cámara. Nos comprometemos a trabajar en colaboraciones cercanas para establecer confianza y fortalecer nuestra visión en común.
- La película debe filmarse donde sucede la narrativa. El cine como expresión artística se vuelve artificial y genérica cuando representamos una locación bajo una luz falsa.
- No se permite utilizar maquillaje ni manipular rostros o cuerpos, a menos que sea parte de la narrativa. Así como aspiramos a mantener la autenticidad de la locación, también queremos representar el cuerpo humano sin filtros. Lo celebramos, con todo y verrugas.
- Todo lo pertinente a la producción de la película debe ser rentado, prestado, encontrado o usado. Nos comprometemos a crear películas utilizando objetos que ya existan, y renunciamos a la cultura ahistórica y autodestructiva del consumismo.
- La película debe realizarse en máximo un año. Nos abstenemos de todos los procesos extendidos que obstaculizan el flujo creativo.
- Crea tu película como si fuera la última.