5 clásicos del cine incomprendidos en su tiempo

5 clásicos del cine incomprendidos en su tiempo

Si algo ha demostrado el cine en su siglo y pico de existencia, es que, a veces, hay películas que son estrenadas antes de que el público esté listo para comprenderlas, o bien, quedan casi condenadas al olvido por diferentes circunstancias agravantes. La historia está llena, aquí y allá, de clásicos del cine incomprendidos en su tiempo.

Se trata de títulos que, antes de erigirse como influyentes monolitos cinematográficos, padecieron la indiferencia o franco rechazo del público en la taquilla. En otros casos, se trata de propuestas estéticas y visiones del mundo demasiado radicales –o raras– para los espectadores de su época. Otras, pasaron sin pena ni gloria y sobrevivieron a guerras –literales o mercadológicas– para llegar a miradas más comprensivas.

A propósito del estreno en cines de Megalópolis (2024), ambiciosa producción dirigida por Francis Ford Coppola que está dividiendo opiniones, en Film Club Café rescatamos cinco películas que hoy son consideradas grandes clásicos cinematográficos, pero que, en su momento, fueron fracasos incomprendidos. Mientras tanto, el tiempo dirá si la más reciente obra de Coppola merece su lugar entre ellas.

Recuerda que todas estas películas están disponibles en el catálogo de nuestra videoteca para rentar en DVD, siempre que cuentes con tu membresía de Film Club Café.

CLÁSICOS DEL CINE INCOMPRENDIDOS EN SU TIEMPO

METRÓPOLIS (1927)

Otra gran “polis” cinematográfica cuyo camino al canon de los clásicos fundamentales, fue la concebida por Fritz Lang durante el ocaso del cine silente.

Podrá decirse mucho sobre su política, reduccionista al grado de ser moralina, pero hoy en día nadie discute el lugar de Metrópolis como una obra fundamental para definir la gramática visual de la ciencia ficción cinematográfica, cuyo impacto se percibe en películas que se estrenan en pleno siglo XXI.

Sin embargo, en su momento, la respuesta fue negativa. Los críticos señalaron su excesiva duración y el famoso escritor de ciencia ficción H.G. Wells incluso la llamó “la película más boba”. Los eventuales recortes para su estreno tanto en Alemania como en el extranjero la condenaron a ser desconocida en su forma íntegra durante décadas, hasta su restauración casi completa de 2010. Pero en 1927, irónicamente, quienes realmente la amaron fueron los nazis, en particular Joseph Goebbels.

FENÓMENOS (1932)

Luego de realizar la clásica Drácula (1931) y antes de que el Código Hays arruinara la diversión en Hollywood durante décadas, Tod Browning hizo otra película que, por su naturaleza, parecía destinada a convertirse en uno de esos clásicos del cine incomprendidos en su tiempo.

Realizar una película sobre personas con deformidades físicas puede ser un tema espinoso incluso hoy, y Fenómenos (Freaks) fue acusada en su tiempo de representar a sus personajes de manera explotadora. Ante las respuestas en proyecciones de prueba, el ejecutivo de MGM, Irving Thalberg, mandó editar la película sin conocimiento de Browning. El corte original hoy se considera perdido, y la película fue vetada durante varios años en territorios como el Reino Unido.

Durante los 60, la película fue revalorada. En retrospectiva, varios críticos destacaron la representación compasiva de las personas con deformidades, y que la película, en realidad, critica la codicia, la discriminación y el interés de las personas más privilegiadas.

LAS REGLAS DEL JUEGO (1939)

Varios cineastas de la Nueva Ola Francesa adoptaron a Jean Renoir como su maestro, y Las reglas del juego hoy tiene reputación de obra representativa del Realismo Poético Francés y fundamental para el cine que vino después a nivel internacional. Sin embargo, tuvieron que pasar 15 años para obtener ese reconocimiento.

Con la Segunda Guerra Mundial a punto de estallar, la representación de la burguesía cínica y complaciente francesa –misma que abriría las puertas de par en par a la ocupación de los nazis– no sentó bien con el público ni con las autoridades (que la vetaron), orillando a Renoir a editar su corte original, mismo que por años se creyó perdido luego de que un bombardeo destruyó el laboratorio que alojaba el negativo.

Varios materiales sobrevivieron al bombardeo, sin embargo, y Las reglas del juego fue restaurada por la Société des Grands Films Classiques a un corte muy cercano a la visión original de Renoir. Esta versión fue reestrenada en el Festival de Venecia de 1956 y nombrada una obra maestra en retrospectiva. Sin embargo, incluso en su edición mutilada, ha formado parte de cada edición de la lista de las 100 mejores películas de la historia según Sight & Sound, realizada cada década desde 1952.

LA NOCHE DEL CAZADOR (1955)

La respuesta inicial a La noche del cazador (The Night of the Hunter), primera y única película dirigida por el actor Charles Laughton, indicaría que el público y la crítica del continente americano no estaban listos para las perspectivas de modernidad que expresaba la cinematografía europea casi por norma.

La novela homónima de Davis Grubb, sobre un asesino serial que se hace pasar por predicador para intentar robar el dinero confiado a unos niños por su fallecido padre, fue adaptada por Laughton tomando elementos del Expresionismo Alemán, del film noir y del teatro brechtiano. El resultado fue un thriller con sabor a fábula fantástica cuyas disonancias estéticas no fueron apreciadas, sino que repelieron al público.

Laughton se tomó personal el fracaso de su película, y no volvió a dirigir. Sin embargo, La noche del cazador obtuvo cierto seguimiento de culto en cineclubes y tanto en la floreciente crítica de la época como en la nueva generación de cineastas que la vieron de niños. Hoy, es una obra maestra que ha influenciado a directores que van desde Spike Lee y Martin Scorsese a Guillermo del Toro y los hermanos Coen.

BLADE RUNNER (1982)

Heredera de Metrópolis en más de un sentido, incluido uno de los más desafortunados. Blade Runner, adaptación de la novela cyberpunk de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, se enfrentó a una producción problemática desde la concepción del guión (adaptado primero por Hampton Fancher, luego reescrito por David Peoples), roces entre el actor Harrison Ford y el director Ridley Scott.

Pero, sobre todo, este es uno de los clásicos del cine incomprendidos en su tiempo debido a las expectativas de un mercado a la espera de la “próxima Star Wars”, y por la inevitable interferencia de los ejecutivos del estudio, preocupados por la disonancia entre lo que Scott estaba entregando y las reacciones del público en proyecciones de prueba. El resultado fueron una serie de cambios al corte del director, añadiendo un final feliz y una infame narración con voz en off que disgustaba a Ford de manera tal, que su odio se nota en el producto final.

Promovida como una aventura sci-fi y estrenada en cines el mismo año en el que títulos como La cosa del otro mundo sucumbieron ante la mole spilbergiana de E.T., el extraterrestre, Blade Runner fracasó en taquilla. También fue incomprendida por la crítica, pero la visión original de Scott fue rescatada gracias a una proyección no autorizada, en 1990, de una copia de trabajo del corte original. Esto condujo a la edición de un corte del director y, eventualmente, a la versión conocida como Blade Runner: The Final Cut (2007), hoy considerada una de las mejores películas de la historia.

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