Si eres cinéfilo, y sobre todo si apenas vas empezando, es muy probable que en tu exploración de esta maravillosa madriguera de conejo te topes, más pronto que tarde, con un singular término: “cine de arte”. Una denominación que pretende ser específica para cierto tipo de películas, lo que puede ser contradictorio cuando pensamos que, popularmente, todo el cine es denominado como el “séptimo arte”.
Quienes ya tenemos cierta edad nos encontramos con este término en los días de los videoclubes como Blockbuster, donde los estantes de películas en DVD y Blu-ray abarcaban pasillos enteros divididos por géneros como “acción”, “terror”, “romance” y uno amplio e inespecífico conocido simplemente “de arte” (por no mencionar la ambigüedad de aquel otro, “cine mexicano”).
Y entre los títulos de dicho pasillo podíamos encontrar tales disparidades como el drama y misterio de Ciudadano Kane (Estados Unidos, 1941), la comedia criminal Pulp Fiction (EUA, 1994), la comedia romántica de Amélie (Francia, 2001), la biografía animada Persépolis (Francia y EUA, 2007) y Los siete samuráis (Japón, 1954). Por alguna arbitraria razón, estas películas no estaban con las otras de su género, ni las otras podían entrar en la singular clasificación de “arte”.
Puede ser que la razón sea, efectivamente, la arbitrariedad. ¿De qué hablamos cuando hablamos de cine de arte? Film Club Café te presenta una breve introducción (y reflexión) sobre el término, que es usado de manera intercambiable—y a veces errónea—con otros como cine de autor, cine independiente, cine de culto y cine experimental.
TODO LO QUE DEBES SABER SOBRE EL CINE DE ARTE
- Primero, ¿qué es el arte?
- ¿Cómo se relaciona el cine con el arte?
- ¿Por qué comenzamos a llamarlo «cine de arte»?
- Entonces, ¿qué es el cine de arte?
PRIMERO, ¿QUÉ ES EL ARTE?
Habría que comenzar por la labor nada pequeña ni trivial de definir el arte, asunto que ha dado para volúmenes enteros y que no comienza ni termina en este artículo. Hay que considerar que, a lo largo de la historia, lo que se considera como arte y lo que no ha cambiado según concepciones y cosmovisiones.
Nos gusta la definición del crítico de cine James Monaco en el libro How to Read a Film (EUA, 2009), quien dice que el objetivo del arte es ser una herramienta para describir el universo y nuestro lugar en él. Yendo un poco más lejos, una vez que las matemáticas o la filosofía trascendieron su clasificación como artes, el historiador Walter Pater dijo que “todo arte aspira a la condición de la música”. La abstracción se convirtió en la búsqueda, es decir, el arte por el arte mismo. Más tarde, el arte conceptual abogaba por la predominancia de la idea sobre la técnica y obra de arte en sí.
Con estas consideraciones y de forma resumida, podemos definir al arte como la diversidad de formas de expresión creativa del ser humano, cuyos fines van desde encontrar sentido al mundo, hasta el propio goce del arte en sí. Los motivos para su creación pueden ser diversos según las épocas y artistas, pero puede existir tanto para comunicar como para perseguir la belleza por sí misma.
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¿CÓMO SE RELACIONA EL CINE CON EL ARTE?
La innovación tecnológica de la fotografía—y del cine, por extensión—, transformaron lo que se concebía como arte en su momento. La posibilidad de registrar y reproducir imágenes desde el celuloide—y crear la ilusión de movimiento con los múltiples fotogramas cinematográficos—, permitía un realismo imposible para la pintura. Como resultado, ésta comenzó a explorar otras formas, técnicas y motivaciones que condujeron a movimientos como el impresionismo, el expresionismo y el arte abstracto, por citar sólo algunos.
A su vez, haya sido con el kinetoscopio de Edison o el cinematógrafo de los Lumière, el cine nació a inicios del siglo XIX como un invento tecnológico. Desde entonces, ha mirado a otras artes para desarrollar su lenguaje y encontrar su legitimidad artística.
El llamado “séptimo arte” siempre ha tomado inspiración del teatro, la pintura y la literatura, además de integrar la música desde las primeras proyecciones musicalizadas en vivo hasta como parte integral de la banda sonora de las películas con la llegada del cine sonoro. Por esto, hay incluso quienes denominan al cine el “arte total” (“Gesamtkunstwerk”), la obra que abarca a todas las demás artes.
Podríamos decir, pues, que no hay un cine de arte, sino que todo el cine es de arte. ¿Pero entonces por qué la necesidad del término?

¿EL CINE ES ARTE, ESPECTÁCULO INDUSTRIAL O AMBAS COSAS?
Una ironía sobre el nacimiento del cine es que uno de sus propios creadores, Louis Lumière, lo veía como una mera atracción de feria con poco futuro. Pero esto nos habla de la otra cara de la moneda con el cine: es un producto industrial pensado para atraer a grandes auditorios.
Conforme el cine evolucionó, su manufactura también se volvió compleja. Escribir una película, filmarla (con todo el trabajo de vestuaristas, maquillistas, diseñadores, fotógrafos, actores y demás trabajadores) y exhibirla requiere la colaboración de un gran número de personas. Y esto, conlleva elevados costos en todas las etapas.
En este carácter industrial del cine, hay una búsqueda por la rentabilidad o viabilidad comercial: hacer más películas requiere que las anteriores generen ganancias para financiar el desarrollo de las nuevas. Esto, claro, requiere garantizar la asistencia de un público amplio, lo que requiere que el cine sea también un espectáculo masivo.
Considerando las cantidades de dinero implicadas en una producción, es natural y lógico buscar el camino más seguro para evitar pérdidas. La necesidad de producir en masa películas que tengan éxito probable o asegurado con el público, condujo a la creación de fórmulas, o géneros: dramas, comedias, wésterns, terror… Cada uno con sus reglas y convenciones.
¿Dónde queda, entonces, la distinción entre cine de arte y el que no se considera como tal? ¿El cine de arte es, pues, el no comercial? No necesariamente. El origen del término puede esclarecer un poco las cosas.
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¿POR QUÉ COMENZAMOS A LLAMARLO “CINE DE ARTE”?
Fue el académico David Bordwell quien, en su artículo The Art Cinema as a Mode of Film Practice (EUA, 1979), delineó una definición académica del cine de arte como género que presenta una distinción importante respecto al cine tradicional de Hollywood, o del mainstream, lo que él llamada “Modo de Representación Institucional” (MRI), con sus fórmulas y convenciones.
En contraste, una película de arte “motiva su narrativa por dos principios: realismo y expresividad autoral”, rompiendo con las convenciones narrativas y formales del MRI: relatos con finales abiertos, saltos en edición, etc. Para Bordwell, una película de arte “lleva las marcas de un estilo visual identificable” por el sello autoral del director.
El término cine de arte, pues, sí surge y se populariza como una distinción de intencionalidad respecto al cine más “convencional”. Sin embargo, la definición de Bordwell presenta tres problemas:
- Se traslapa con la definición de “cine de autor”,
- Propone a “cine de arte” como género por la intencionalidad de la película, y por características extrínsecas a las que corresponden a un género narrativo,
- No considera la compatibilidad de la intencionalidad de una “película de arte” con su éxito comercial, sin importar si su origen es industrial o independiente.

ENTONCES, ¿QUÉ ES EL CINE DE ARTE?
Una consideración importante del actor de teatro Brian Stokes Mitchell:
“Esa es la magia del arte (…): tiene el poder de transformar al público, al individuo o, en masa, transformarlos y brindarles una experiencia epifánica que cambie sus vidas, abra sus corazones, mentes y formas de pensar”.
Como conclusión, podemos definir al cine de arte como un tipo de cine que busca presentar ideas, brindar reflexiones o experimentar con su propia forma, más allá del mero entretenimiento y de la sola intención de alcanzar la rentabilidad comercial.
Dicho lo anterior, es importante considerar que una película de este tipo puede surgir de una amplia variedad de contextos. Es decir, que un producto comercial también puede tener intenciones artísticas, no excluyentes de su búsqueda comercial.
EL PROBLEMA CON EL TÉRMINO “CINE DE ARTE”?
Como anotación final, cabe destacar que la etiqueta de “cine de arte” también se ha convertido en una marca de exclusividad esnobista. Es decir: que al haber un cine que “no es” de arte, el que sí lo es se considera más elevado y, por lo tanto, dirigido a cierta clase de público más educado o “culto”.
Eso lo único que logra es mitigar la curiosidad desde una postura excluyente. El cine es cine, que la etiqueta “de arte” no te intimide para acercarte y, quizá, descubrir tu nueva película favorita.
Podrás encontrar muchos títulos así en el catálogo de nuestra videoteca para rentar en DVD con tu membresía de Film Club Café.
